Podemos definirlas como un tipo especial de miedo o de temor. La palabra fobia deriva del griego phobos, por el dios del mismo nombre que provocaba pánico en sus enemigos. Por lo tanto, ya en la antigüedad este término significaba temor o terror, y así se entendió hasta prácticamente nuestros días, cuando se le da un uso más específico, separándolo de otros tipos de miedo.
Lo que tiene de "especial" este tipo de temor, y lo diferencia del miedo que todos hemos sentido alguna vez, son estas cuatro cualidades:
1) Es un temor desproporcionado a la situación que lo provoca.
2) Quien lo sufre lo reconoce como absurdo, sin explicación razonable.
3) No tenemos ningún tipo de control sobre él.
4) Lleva a evitar las situaciones en que aparece.

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